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Firma entre CND y BID/FOMIN del convenio PES

El 8 de marzo de 2013, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Nacional para el Desarrollo firmaron un convenio para el Programa de Empresariado Social (PES).

El PES será desarrollado en conjunto con el fin de proporcionar financiamiento reembolsable (préstamos) y asistencia técnica no reembolsable a proyectos productivos en nuestro país que desarrollen soluciones sostenibles.

Los proyectos serían financiados a través de entidades microfinancieras, asociaciones de productores, cooperativas de ahorro y crédito y otras entidades de primer piso, con características afines con las que CND ha venido financiando en sus programas.

Los mismos se enfocarían en áreas geográficas y poblaciones de menores ingresos, prioritariamente rurales y urbano marginales donde exista una mayor demanda desatendida, y que complementen o expandan el trabajo de las entidades de primer piso con las que trabaja CND.

Además de los créditos microempresariales, el programa podrá financiar proyectos sostenibles para la provisión de población rural de bajos recursos con necesidades básicas desatendidas, como vivienda rural, producción de energías renovables, educación, salud u otras áreas.

El objetivo de este proyecto es beneficiar por lo menos a 800 microempresarios y lograr que 250 familias puedan satisfacer sus necesidades básicas.

El programa contará con un fondo de crédito de USD 2.000.000 y cooperación técnica por hasta USD 600.000


La pobreza rural y urbano marginal tienen ingresos insuficientes y necesidades básicas insatisfechas.

La microempresa es una opción más viable para generar ingresos en esa población con limitado acceso a empleo formal.

En Uruguay existen aproximadamente 118.000 empresas, de las cuales más de 100.000 son microempresas y 13.400 pequeñas empresas, generando más de dos tercios del empleo. Se ha estimado que, incluyendo a los informales, operan en nuestro país un total de 200.000 microempresas.

A diferencia de otros países de la región donde el sector agropecuario tiene un peso mucho menor en el PBI de lo que tiene en el empleo, en Uruguay ambos índices son similares con el 9% y 11% respectivamente.

La situación de las microempresas rurales ha venido acompañada de una concentración de la producción y de la riqueza en cada vez menos empresas rurales, mientras que los predios familiares y pequeños mantienen a su población en situación de ingresos por debajo de la línea de pobreza y con necesidades básicas desatendidas especialmente en algunos departamentos del país.


Mientras que para las empresas agropecuarias grandes la viabilidad comercial está claramente orientada a la exportación, y en menor medida el mercado nacional, para las explotaciones familiares la situación es variada, dependiendo de factores como el rubro. El acceso a mercados depende de la asociatividad que permite comercializar en forma grupal logrando negociación de mejores precios y cuotas de compra, siempre que se cumplan ciertas condiciones como por ejemplo estándares de calidad.

En cuanto a las microempresas urbano marginales, en algunos barrios populosos que rodean a Montevideo y zonas periurbanas de otras localidades del interior, operan una gran parte de las 200.000 microempresas que se estiman hay en Uruguay, incluyendo la mayoría de las actividades de comercio y servicios por cuenta propia de subsistencia, a las que se dedica la población pobre y de bajos ingresos. Para estas empresas el acceso al crédito microempresarial es muy bajo con respecto a otros países de la región.

En nuestro país, el número de microempresas es menor tanto en relación con la población total y como en términos absolutos, y las condiciones socioeconómicas de la población de bajos ingresos son diferentes, si lo comparamos con los números de otros países de la región y aún más baja es la penetración del microcrédito rural entre las microempresas.

CND cuenta con varias líneas de segundo piso que proporcionan recursos a las micro y pequeñas empresas. El Programa Microfinanzas que comenzó en 2008, llega a 11 entidades, la mayor parte cooperativas de ahorro y crédito y de producción, varias ONG, y una sociedad anónima.

El proyecto tendrá como fin mejorar las inversiones y los ingresos de los microempresarios y población de menores ingresos de zonas rurales y urbano marginales de Uruguay.


El propósito del proyecto será desarrollar un mecanismo sostenible de apoyo financiero y técnico de empresariado social en Uruguay.

Los proyectos tendrán un pilar empresarial y otro social. El empresarial implicará que los proyectos sean sostenibles y puedan generar ingresos a partir de sus actividades así como cubrir sus costos. El social implicará que generarán ingresos y puedan mejorar las condiciones de vida de población de menores recursos.

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